Testimonios que marcan la diferencia… profesionales de la acuicultura

Anónimo de un biólogo brasileño

Nunca fue tan acertado un testimonio de alguien que conoce el oficio del cultivo del camarón, como el recogido en la primera edición de la revista venezolana Horizonte Acuícola(septiembre 2005) y que reproducimos a continuación:

—No tendrás vida personal, familiar, sentimental o sexual, todas estas “trivialidades” serán relegadas a un segundo plano.

—Tendrás sueños (pesadillas) con las cosechas, variaciones del dólar, lluvias, sequías, temperaturas frías, muy calientes, cianophytas, urner barry, cabeza roja, melanosis, metabisulfito, documentos que llegan después de la salida del navío, plazos inexplicablemente expirados… Y, no es raro, resolver problemas de trabajo en este período de sueño.

—Vivirás una eterna expectativa con la llegada de virus, bacterias, mancha blanca, ventas en China, multas por dumping, etc.

—Las personas que te rodean serán divididas en tres grupos: las que entienden de camarón, las que entienden de vender camarón y las que no entienden nada (que es casi la totalidad).

—El camarón será obligatoriamente tu asunto preferido, tal vez el único que conoces. Estarás oyendo precios de venta superiores a los tuyos y sufrirás un complejo de inferioridad. También sufrirás de este mal, al saber los resultados de tus vecinos con las supervivencias y crecimientos, superiores a los tuyos.

—No tendrás feriados, fines de semana o cualquier otro festivo. Siempre en estas fechas tendrás cosechas o problemas que resolver en tu trabajo. Tu sanidad mental será puesta en jaque, antes de cumplir cinco años de trabajo. Tendrás gastritis, si tienes suerte. Pero, como no eres “los demás”, vivirás con úlcera.

—El cigarrillo será tu único amigo. Si no fumas, resistirás, mas no sabrás hasta cuándo; mientras que la cafeína no te hará más efecto. Tus cabellos serán blancos antes que el resto de la población, si es que te sobran todavía los cabellos.

—Dormir será considerado como un período de descanso, luego casi no podrás dormir. Tus pocas oportunidades de sueño serán hechas sobre alguna cosecha que se paralizó y que normalmente coincide con las horas de la madrugada.

—Pensarás siempre en buscar otra cosa para hacer en la vida, pero terminarás tu vida con los camarones. Te quedarás casi ciego o ciego, pero antes sufrirás de mucho dolor de cabeza, jaqueca o algo parecido. Exhibirás ojeras como trofeo de guerra.

—Siempre ahorrarás la consulta con el médico, no porque no estés enfermo, sino porque no tienes tiempo de ir.

—Del salario, eso nadie reclama. Tus superiores y tus amigos te dicen: “tú ganas superbién”… Lo peor de todo es que, a fin de mes, en tu familia nadie lo cree. Explicar sobre la profesión será casi imposible…Nadie lo entiende, mas nunca se cansan de preguntar: ¿qué es lo que haces?, principalmente en los pocos descansos que tenemos.

—Y lo mejor de todo es que convivimos con esta letanía las 24 horas de los 365 días del año.