Por Werner Gutiérrez Ferrer. Ing. Agr. M.Sc. @WernerGutierrez

Katiuska Acosta Marcano. Ing. Agr. M.Sc. @katiacostaM

Con notable éxito se llevó a cabo el simposio “Acuicultura. Actualidad, tendencias y perspectivas en Venezuela”. Fue organizado por la Asociación de Productores de Camarones de Occidente (Asoproco) y el Instituto de Gerencia y Estrategia del Zulia (IGEZ). Bajo la dirección del médico veterinario Fernando Villamizar, presidente de Asoproco, se conformó un gran equipo de trabajo que logró reunir a nueve conferencistas nacionales e internacionales de excelente calidad, a la mayoría de las empresas camaroneras de la región occidental, además de profesionales, estudiantes, y representantes de organismos oficiales, durante dos días de intenso intercambio en la búsqueda de estrategias que permitan el crecimiento y la consolidación de tan importante sector de la economía nacional.

Sin duda alguna en el horizonte se vislumbra un elevado crecimiento de la acuicultura, pero muy particularmente de la industria camaronera venezolana la cual está demandando profesionales de muy alto nivel y el empleo de nuevas y eficientes tecnologías que permitan expresar todo el potencial que posee la nación para su desarrollo. El día previo al simposio se efectuó una mesa técnica en la cual Asoproco recibió, de parte de los asistentes, valiosas propuestas que se irán incorporando en el diseño de nuevas estrategias con miras a dar respuesta a los exigentes requerimientos de un mercado global en permanente evolución. Los retos planteados para el futuro próximo son de gran magnitud.

En el muy corto plazo la tarea de construir desde esta asociación — mediante alianzas estratégicas con instituciones nacionales e internacionales— programas de formación, capacitación y actualización dirigidos a todo el recurso humano responsable de incrementar la productividad de esta industria.

Así mismo, debemos implementar acciones para acceder a tecnologías de primer nivel que permitan continuar llevando el camarón venezolano a los mercados internacionales, conquistando cada año nuevos destinos para consolidar un sector alternativo importante, generador de divisas y que ha demostrado compartir la riqueza obtenida, generando bienestar y progreso en las zonas rurales del país.

Panel de conferencistas ilustraron la jornada

Por María Ramírez y Adriana Schoen

 

Una actividad académica que tuvo su sede en la ciudad de Maracaibo y contó con la intervención de ponentes especialistas en las áreas de piscicultura, acuicultura, bioseguridad, artemia, responsabilidad social y formación del talento humano de la industria , además de la participación de 200 personas de diferentes empresas del sector acuícola entre gerentes, técnicos, empresarios y estudiantes universitarios de veterinaria, agronomía, producción animal, ingeniería química y pesquera, entre otras.

 

Fernando Villamizar, presidente de Asoproco.

“La iniciativa para realizar este simposio viene desde hace varios años, desde 2006 más específicamente, cuando vi la necesidad de formar personal venezolano y extranjero, porque pensábamos que la industria crecería tal como lo está haciendo. En cuatro años duplicaremos las hectáreas de producción y espejos de agua que hoy tenemos. Estimo que la producción alcanzará las 55 mil toneladas. Hay talento humano muy valioso al cual no le hemos dado el sitial que merecen.

 

Este simposio está basado en que de aquí tendremos la posibilidad de un diplomado. El evento y el posterior diplomado son una demostración de que esta industria sigue apostando por el país y por las instituciones del Estado. Lograremos que todo el personal multidisciplinario que labora en nuestras fincas sea nivelado para que pueda desempeñar un mejor trabajo. Vamos a incrementar la productividad en la capacidad de exportación, y por ende en la generación de empleos bien remunerados”.

 

 

Rodrigo Agudo, Federación Nacional de Ganaderos de Venezuela, FEDENAGA

El ingeniero químico especializado en planificación y con más de 30 años en el área agroalimentaria presentó la ponencia “La piscicultura, un gigante dormido de la agroeconomía venezolana”, en la cual reafirmó que la base de la alimentación del mundo es el pescado cultivado y dijo además estar convencido de que puede convertirse en muy corto plazo en un factor de apalancamiento económico muy importante.

—¿La motivación tendría que ser para las autoridades, más que para el productor?

En ambos sentidos: para las autoridades porque toda actividad económica, si no cuenta con promoción y apoyo del Estado, va a tener un desarrollo mucho más lento. También para el agroproductor, pues debería ver la piscicultura como un negocio complementario y de altísima eficiencia en la sustentabilidad de su negocio principal que es la agricultura. La piscicultura puede significar un sistema de producción de agua orgánicamente abonada que le puede dar muchísima más eficiencia a sus actividades naturales, que pueden ser la ganadería o la agricultura. De la piscicultura se ha derivado una nueva agroeconómica que es la acuaponia, o sea la mezcla de la piscicultura con la hidroponia; es como un circuito cerrado altamente sustentable, totalmente amigable con el medio ambiente, con altos niveles de bioseguridad. Con ese sistema se pueden producir vegetales y peces en sistemas cerrados que se autocomplementen. Y lo puedes hacer desde tu casa o pequeñas unidades familiares, incluso para el autoabastecimiento de un componente importante de consumo proteico.

Es un negocio que tiene la dimensión propia de los entes corporativos multinacionales, tanto por el impacto social en la organización de lo que puede ser la ruralidad, como por las mejoras que introduce en la calidad de vida de la población. Ejemplos los hay en México, Brasil y Colombia, en donde un factor importante ha sido el desarrollo y apoyo de la piscicultura. En países pequeños como Honduras y Costa Rica han generado un negocio de exportación, favoreciendo la inversión extranjera y facilitando la formación de corporaciones piscícolas que se dedican netamente a la exportación. En Ecuador, la tilapia fue la que salvó el negocio de la acuicultura luego de presentarse un grave problema sanitario: las grandes inversiones que había en las instalaciones camaroneras migraron al cultivo de la tilapia y abrieron una corriente de exportación y Ecuador, después de superado ese problema, recuperó la producción de camarón y hoy es exportador de tilapia.

—En cuanto al patrón de consumo, ¿es un pez que gustará al venezolano?

Sí, claro. Es un “pargo de río” y una de las ventajas que tenemos en el país es que gran parte de la población está concentrada en la zona centro-norte-costera que de alguna manera conoce el pescado. En Estados Unidos tiene una alta demanda en los fast food, pues tiene carne blanca, magra y neutra que permite preparación de hamburguesas y nuggets.

 

Ingeniero Carlos Vainberg. Representante de Helioligth

“La aplicación de energías renovables en plantas acuícolas” fue su presentación en el simposio. Allí señaló que la integración de la energía solar en granjas camaroneras produce un híbrido debido a la convivencia de las granjas solares con el diésel.

 

Mostró cómo uno de los equipos presentes en esa red híbrida maneja el tránsito de carga y, cuando es de día y hay sol, decide quitar el combustible para que sea la energía solar la que alimente la planta y viceversa. ¿Qué logramos con ello? Un gran ahorro de combustible y una penetración de hasta 30 % o más.

 

Alargamos la vida del diésel, he allí la importancia de migrar del sistema tradicional de combustible al de energía alternativa… Diésel produce dióxido de carbono (CO2) que contamina el ambiente y es muy probable que en el futuro la cría de camarones exija una de las reglamentaciones para que se cultiven los camarones u otros rubros sin las emisiones de CO2. Es un proyecto pionero compartir el diésel con la energía solar, además de una rápida forma para usar energía renovable, y el sistema también permite la incorporación de energía eólica —proveniente de los vientos—, lo cual reduciría aún más el consumo de gasoil y así prolongar la vida útil de las máquinas.

 

Eventualmente, en el futuro el uso de este combustible podría eliminarse en su totalidad con la incorporación de grandes baterías que se cargarían de día con el sistema solar y alimentarían de noche los refrigeradores con la energía almacenada.

 

Dr. Luis Freites. Universidad de Oriente, (UDO).

El miembro del Departamento de Biología Pesquera del Instituto Oceanográfico de Venezuela y ex coordinador del doctorado de Ciencias Marinas, tiene junto con el Dr. César Lodeiros más de 200 publicaciones al respecto en revistas internacionales. Basó su intervención en el Simposiso en el tema ““Producción de juveniles bivalvos (hatchery) y cultivo de bivalvos pectínidos (vieiras)”, dado que actualmente desarrolla paquetes tecnológicos para la optimización del cultivo de bivalvos marinos de las especies: vieira, ostra perla y mejillones perna perna y perna veridi.

 

“Desarrollamos el paquete integral del cultivo de bivalvos. Estudiamos desde la maduración sexual de ambos sexos, si son sexos separados o hermafroditas, desove, producción de semillas y cultivo hasta talla comercial. Todo esto a nivel de investigación. Lo importante del cultivo de bivalvos marinos (hatchery) es que son organismos que se alimentan de la productividad natural, no es necesario alimentarlo hasta que llegue a su talla comercial”.

 

Aún no ha habido interés de los entes gubernamentales o privados en este paquete. En el estado Sucre ha habido una producción importante de mejillones perna perna hasta que el problema de las toxinas llevó abajo la producción. Antes no había control del Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas (INIA), ahora sí lo hay y eso evita eventos de intoxicación humana, destacó.

 

Yamilys Carreño. Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas (INIA).

Tema del simposio: ““Bioseguridad. Patología acuática: servicio y apoyo al desarrollo de la acuiculturaa venezolana”. En ella explicó la reglamentación gubernamental existente y los  institutos que deben garantizar esa reglamentación y, muy importante, lo referido a las cuarentenas que “aquí no se cumplen y por ello tenemos enfermedades muy diseminadas, pues no se toman las medidas adecuadas. La idea es insistir en la alta mortalidad que esos agentes patógenos pueden ocasionar en las empresas camaroneras. Se trata de incentivar a los productores de camarones a mantenerse actualizados y abiertos a estudiar las nuevas tendencias para poder tener empresas competitivas a nivel internacional”.

 

La situación país, acotó, no ha permitido un gran avance en investigación. Se hace lo que se puede, la mayoría de los reactivos son importados y tenemos varios años que no llegan. Todos los estudios que se fomenten para formar personal en el área de patología acuática son muy importantes porque no hay en el país especialistas en el área o se están jubilando y hay que formar la generación de relevo.

 

Jesús Díaz, representante de Red Mineral

El arquitecto de la empresa del estado Falcón ubicada en las salinas de las Cumaraguas (administrada bajo concesión), indicó que “trabajan actualmente con un insumo vital para la industria acuícola: el renacer de una oportunidad para abastecer esta industria con la posibilidad que ofrece la artemia.

 

Este bioinsumo hoy por hoy se adquiere vía importación y es vital para los primeros estadios del cultivo del camarón, inclusive para la piscicultura y en muchos otros aspectos de la industria acuícola.

 

Trabajamos en un proyecto para poder producirla por primera vez acá en Venezuela y es parte de lo novedoso que ofrecemos en dos líneas de producción: quiste de artemia y biomasa de artemia. Por supuesto, todo asociado a los requerimientos que la industria pueda tener. Manejamos otras variables que queremos impulsar y hacer llegar al mercado nacional e internacional; tal es el caso de la artemia enriquecida como un plus: pues de alguna manera la artemia como un insumo para el camarón se convierte en un transporte de los nutrientes que él necesita. Todos nuestros nauplios están dentro de los estándares internacionales en calidad, tamaño y eficiencia, a la par de otros productores del mundo.

 

La salina de las Cumaraguas estaba sin descubrir, casi virgen: no hay biodegradación de su ecosistema, la calidad del agua tiene una variable que nos permite esos estándares de calidad tanto en la cristalización de la sal como en la artemia.

 

Raúl Rincones. Empresa Biorma Aquaculture.

Experto en la biotecnología de recursos marinos y con más de 35 años de trabajo en el cultivo de algas marinas en el país y otras partes del mundo, expuso el tema “El desarrollo de una industria de algas marinas en Venezuela a partir de la maricultura. Desafíos y oportunidades”. Indicó que las algas marinas son las que lideran en volumen la producción acuícola mundial, con cerca de 30 millones de toneladas al año.

“Venezuela necesita desarrollar este tipo de actividades, más aún cuando ya tuvimos una industria de algas en el pasado y toda la potencialidad está en nuestras costas”.

 

Añadió que las algas tienen gran uso en la industria de alimentos como texturizantes, en la cosmética, en biotecnología farmacéutica y en la fabricación de nuevos productos. Dentro de las granjas camaroneras este sistema de policultivos funciona como biorremediación -depura el agua, produce oxígeno, toma el CO2 y los excesos de nutrientes- además, la biomasa que se obtiene puede ser usada como fuente de proteína para suplementar la alimentación de los camarones y peces”.