Por Jorge Cuéllar-Anjel, DVM, MSc, Cert.Aq.Prof. / Director del Laboratorio de Patología y del Departamento de Control de Calidad
Camaronera Inmarlaca, Grupo Lamar, estado Zulia, Venezuela

En las últimas décadas de desarrollo de la acuicultura en el mundo, las enfermedades han sido el principal factor negativo de impacto económico, afectando el desarrollo de la industria del camarón de cultivo. Desde la década de los 80 del siglo pasado, se han reportado pérdidas de millones de dólares por mortalidades masivas de camarones, las respectivas pérdidas en producción de alimento, la reducción drástica de fuentes de empleo y la disminución del ingreso de divisas.

 

Numerosas enfermedades producidas por virus, bacterias y hongos han emergido y causado serios problemas económicos, ecológicos y sociales, tanto en el continente asiático como en los países cultivadores de camarón de la región americana (zona tropical) (Tabla 1).

 

Entre los factores que han desencadenado emergencias sanitarias en camaronicultura, se incluyen:

  • El intercambio de enfermedades de organismos silvestres a los de cultivo;
  • La transformación de microorganismos no patógenos a patógenos;
  • La expansión de áreas de cultivo;
  • La intensificación en sistemas de producción (mayor densidad de siembra);
  • La diversificación de cultivos;
  • La introducción de especies exóticas;
  • el comercio internacional de organismos acuáticos (vivos y muertos) sin control ni reglamentación adecuada, y
  • La aparición y dispersión de enfermedades más rápidamente que los avances en la investigación y pruebas de diagnóstico desarrolladas lentamente respecto a las necesidades del sector.

 

Adicionalmente, hay factores vinculados con la aparición de enfermedades en camarones de cultivo relacionadas con la rápida diseminación de patógenos a través del agua, la globalización con lo cual se han roto barreras para la comercialización y la modificación por el hombre de los hábitat naturales de los microorganismos.

 

Tabla 1. Pérdidas económicas por enfermedades en camarones

(adaptado de Jory, 2018). (Ojo este gráfico está diseñado más bonito por ustedes en la revista)

 

De todas las enfermedades reportadas en camarones, solo algunas han afectado al sector camaronero en las Américas. De estas últimas, unas cuantas se han relacionado en Venezuela con pérdidas de poblaciones de cultivo o han representado un riesgo potencial en caso de ingresar al país. Las más importantes son: Vibriosis sistémica, Síndrome de Mortalidad Temprana (EMS/AHPND), Hepatopancreatitis necrotizante (NHP), Síndrome del virus del  Taura (TSV), Síndrome de Deformidad y Enanismo (IHHNV), Enfermedad del camarón algodonoso (Microsporidiosis del músculo) y Microsporidiosis del hepatopáncreas (Enterocytozoon hepatopenaei – EHP).

 

Desde el punto de vista de la causa, estas enfermedades mencionadas se pueden agrupar en bacterianas (producidas por bacterias extracelulares e intracelulares: Vibriosis Sistémica, EMS/AHPND y NHP), virales (producidas por virus DNA y RNA: TSV e IHHNV) y micóticas (producidas por hongos, en este caso del tipo de los microsporidios: Microsporidiosis del músculo y EHP).

 

Enfermedades por bacterias

 

La Vibriosis sistémica es una enfermedad producida por cepas patógenas de especies de bacterias extracelulares pertenecientes al género Vibrio, las cuales incluyen V. alginolyticus, V. anguillarum, V. campbellii, V. carchariae, V. damsela, V. fischeri, V. harveyi, V. logei, V. mediterranii, V. nigripulchritudo, V. ordalii, V. orientalis, V. parahaemolyticus, V. pelagicus, V. penaeicida, V. splendidus, V. vulnificus y V. owensii. Estas cepas —en su mayoría oportunistas— ingresan al camarón por la vía del alimento o por alguna laceración, y se diseminan a través de la hemolinfa por todo el cuerpo, colonizando y afectando varios órganos y tejidos a la vez. Las mortalidades son variables y pueden ir desde 20 % hasta 70 %, dependiendo de la virulencia, la carga bacteriana, las condiciones ambientales (materia orgánica en el agua y en el fondo) y del estado nutricional e inmune de los camarones.

 

La EMS/AHPND es una enfermedad producida por bacterias extracelulares. Las cepas causantes pertenecen —hasta lo conocido actualmente— a las especies V. parahaemolyticus, V. campbelliiy V. owensii. Durante esta enfermedad, las toxinas bacterianas afectan exclusivamente el hepatopáncreas y producen la muerte de sus células y el desprendimiento de las mismas, las cuales son expulsadas por el intestino a través de las heces. Las mortalidades pueden alcanzar, en casos severos, 100 % en los primeros 30 días después de la siembra en piscinas de engorde.

 

La NHP es una enfermedad producida por bacterias intracelulares pertenecientes a la especie CandidatusHepatobacter penaeiy afecta solamente el hepatopáncreas. Las lesiones en este órgano incluyen formación de granulomas, melanización de los túbulos y pérdida progresiva de las funciones digestivas. Las mortalidades acumuladas pueden ir de 50 a 90 % y dependerán del diagnóstico oportuno, control terapéutico (tratamiento curativo) y condiciones ambientales propicias para la enfermedad como temperatura entre 29 y 35ºC y salinidad entre 20 y 40 ppt.

 

Enfermedades por virus

 

La enfermedad por TSV es producida por un virus RNA con replicación intracitoplasmática que es capaz de afectar grandes zonas del epitelio cuticular y las branquias. Las mortalidades son muy elevadas cuando el virus llega por primera vez a un país, pero poco a poco la supervivencia va mejorando y por selección natural las nuevas generaciones se van haciendo resistentes. Es posible que, en países que fueron afectados por TSV y donde ya no se produzcan mortalidades por este virus, muchos camarones sigan siendo positivos al virus mediante el diagnóstico molecular (técnica de PCR), pero esto no significa que estén “enfermos” sino simplemente “infectados” (portadores asintomáticos).

 

La enfermedad producida por IHHNV en Penaeus vannameise conoce como Síndrome de Deformidad y Enanismo (RDS por sus siglas en inglés). El causante es un virus DNA de replicación intranuclear. Esta patología consiste en aparición de deformidades en los camarones, principalmente en el rostro, así como una marcada disparidad de tallas por falta de crecimiento adecuado y de severidad variable en una parte importante de la población (40 a 80 %). Aunque esta enfermedad no ha sido descrita como causante de mortalidad en P. vannamei(sí lo es en P. stylirostris), tiene un impacto económico alto en la planta de proceso, debido al bajo rendimiento caracterizado por muchas tallas pequeñas y, por consiguiente, un alto factor de conversión alimenticia.

 

 

Enfermedades por hongos

 

La Enfermedad del camarón algodonoso (o Enfermedad del camarón lechoso) es producida por hongos que producen microsporas y que pertenecen al orden Microsporidia; los géneros reportados son Agmasoma, Amesony Pleistophora. Durante el desarrollo de esta patología —que afecta el músculo estriado de los camarones, en cefalotórax y abdomen—, se presenta opacidad multifocal o difusa muy marcada y característica, con apariencia algodonosa, bajo crecimiento de la población afectada, coloración oscura o azulosa del cuerpo y letargia (poca actividad). Dependiendo de la prevalencia que se presente en una piscina, puede llegar a afectar el rendimiento postcosecha, por descarte de camarones afectados no aptos para su comercialización. Su control debe incluir la reducción de peces en las piscinas (hospederos intermediarios) y evitar el uso de reproductores infectados en las maduraciones que dan origen a las postlarvas utilizadas en la finca.

 

La Microsporidiosis del hepatopáncreas es una enfermedad producida por el hongo Enterocytozoon hepatopenaei(EHP), se transmite vía horizontal por canibalismo y no requiere vectores intermediarios. Con frecuencia se presenta en brotes combinados con WSSV o EMS/AHPND y cuando se presenta sola parece que no produce mortalidad en el P. vannamei. Su efecto sobre la producción se basa en bajo crecimiento de gran parte de la población, con lo cual se eleva el factor de conversión y se reduce el rendimiento de la piscina. Existen medidas de desinfección de instalaciones cuando ya se ha presentado infección en la maduración, larvicultura o piscinas de engorde, pero su eficiencia es variable. La mejor medida es la exclusión.