Por Lic. Nancy Martínez. CNP 7823  /@nancymartinez65 y Lic. Adriana Schoen CNP 7991/ adriana@acuipesca.com

Mucho antes de que el sol asome sus primeros rayos, los pescadores ya tienen alistada la embarcación en la que emprenderán la faena diaria. Sus rostros curtidos de sol y sal, sus ropas gastadas, sus pies endurecidos por agua y arena. Extraer la mayor cantidad de peces de todo ese mar, río o lago es el reto del día. Allí están el sustento y también el peligro. Allí están la experiencia y la alegría. Un pescador se hace pescando, aprendiendo de parientes, de generación en generación. ¿Qué lo define? El valor, la audacia, la paciencia y la resistencia, porque son horas de trabajo incansable, de frío, de sol, de sed, de hambre, pero también de abundancia, de amistad y de esperanza.

En Venezuela existen más de 48 comunidades en las cuales la pesca es el principal modo de subsistencia, constituyéndose en la razón de vida y la fuente de ingresos para más de 100 mil familias venezolanas, de acuerdo con el ministerio de Pesca y Acuicultura (MPPPA).

Como país costero —700.600 km2 de territorio marítimo insular— que además cuenta con siete grandes cuencas hidrográficas que irrigan todo el territorio, la pesca y la acuicultura han sido piezas fundamentales del aparato productivo, pero ello solo fue reconocido a partir de la promulgación de la Ley de Pesca y Acuicultura en 2008, que concedió a los pescadores artesanales la importancia estratégica que merecían como sector productivo.

 

Indiscutible supremacía

En el país, la pesca es dominada por el sector pesquero artesanal, el cual en 2017 aportó 185.454 toneladas de las 217.877 que produjo el sector pesquero. Ello se debe en gran medida a que las normas de ordenamiento establecidas por las autoridades para los recursos “sardina” y “pepitona” restringen sus capturas a los pescadores artesanales.

La actividad pesquera marítima artesanal en Venezuela se desarrolla en las costas, tanto del mar Caribe como de la fachada que da al océano Atlántico, con énfasis en los estados Sucre, Nueva Esparta, Zulia y Falcón. Además, la pesca continental es realizada en el río Orinoco o en sus grandes afluentes, tales como Apure, Barinas, Caura, Guanare, Meta y Portuguesa, entre otros.

Entre las pesquerías de importancia que realizan se cuentan la sardina, pepitona, curbina, carite, pargo, tahalí, bagre, jurel y cangrejos, haciendo una importante contribución en la generación de empleos, tanto en las capturas como en la parte de procesamiento.

Respaldo legal

En 2008, mediante ley habilitante, se promulgó el Decreto Presidencial con Rango, Valor y Fuerza de Ley de Pesca y Acuicultura. Entre sus aspectos más relevantes contempla el fortalecimiento del Poder Popular y el reconocimiento de los Consejos del Poder Popular de Pescadores (Conppa) como interlocutores válidos con voz y voto en la elaboración de las políticas pesqueras del Estado venezolano.

Al cierre de abril de 2018, el MPPPA reportaba un total de 752 Conppa registrados en el ámbito nacional, cifra que agrupa a 49.105 pescadores y pescadoras.

Otro aspecto de la novedosa Ley de Pesca y Acuicultura fue la erradicación de la pesca industrial de arrastre a partir de marzo de 2009, con lo que se ha logrado la recuperación progresiva de los bancos de peces, moluscos y crustáceos comerciales aprovechados por las pesquerías artesanales, que habían sido desechados en sus estados juveniles por esta nociva forma de pesca.

Además, se establece una protección especial a los pescadores artesanales, tradicionalmente excluidos y olvidados, reconociendo sus derechos ancestrales y, sobre todo, su importante contribución a la oferta de productos alimenticios autóctonos para el consumo del pueblo.

La vida en la mar

El siguiente es un extracto de un escrito de Raquel Llovera publicado en el diario El Sol de Margarita (Venezuela, junio de 2018). En él, la pescadora artesanal Teodisia Vásquez —de la comunidad de Punta Arenas, municipio Península de Macanao, Nueva Esparta— relata ese saber que otorga el oficio de pescador:

Son muy difíciles las circunstancias en las que el pescador se adentra en el mar, entre otras cosas porque está expuesto al acecho de los “piratas”. Aquí pescan mujeres y hombres, para nadie es un secreto que es un riesgo que corremos por obtener el alimento tanto para nuestro consumo como para las ventas al público.

Desde las 5 de la mañana salimos en los peñeros a “la buena de Dios”, si bien a veces hacemos una sola pesca al día y, cuando no hay tanta suerte, volvemos a salir, arriesgándonos a que se nos dañen los peñeros. Ha pasado que alguien zarpa en las tardes a pescar, se le daña el peñero y no consigue quien lo auxilie para regresarlo a su puerto, pasando horas a la deriva en altamar, expuesto a ser atracado.

Seguimos para que continúe el arte de la pesca en el estado, y también porque es el único medio monetario que tenemos desde hace muchos años. Nosotros mismos reparamos las redes sardineras, con mucho sacrificio… Súmale lo costoso de los repuestos para motores y peñeros, por eso hacemos las reparaciones con lo que alcance del presupuesto.

Con información de http://www.elsoldemargarita.com.ve/posts/post/id:208432/Para-el-pescador-la-vida-en-el-mar-no-es-tan-sabrosa-(+Fotos).