*El 98% de las especies amenazadas lo están por la caza y la pesca

Feb. 2019. El País. Para los emperadores chinos de la dinastía Song (960-1279 de esta era) la sopa de aleta tiburón ya era una delicatessen. En la calidad de un plato influía la dificultad de conseguir sus ingredientes y capturar un peligroso escualo debía de ser toda una ofrenda al emperador. Además, se creía en una especie de transmutación, por la que la fortaleza y fiereza del animal pasaban al que se comía su carne. Tales atavismos convirtieron este plato en un símbolo de estatus. Hasta hace muy poco, en China, toda boda, cena de negocios o banquete oficial que se preciara debía de incluir sopa de aleta de tiburón. Y eso que estos apéndices apenas tienen sabor y el principal aderezo del caldo es el pollo.

Una treintena de especies de tiburones, peces sierra, peces martillo y otros peces cartilaginosos están amenazados de extinción por el deseo de muchos chinos de quedar bien con sus huéspedes. Según un reciente estudio sobre las amenazas a la megafauna, son uno de los grupos de grandes vertebrados más acosados, pero no son los únicos. Hay unas 200 especies de grandes animales que están perdiendo población y 150 de ellas en peligro de extinción por culpa de diversos apetitos humanos.

«Nuestro estudio muestra que, además de la pérdida o degradación del hábitat, la caza directa por los humanos es la mayor amenaza para los animales más grandes del mundo», dice el profesor de ecología de la Universidad Estatal de Oregón (EE UU) y principal autor del estudio, William Ripple. «Hay muchas causas por las que los humanos están matando a la megafauna. «Unas veces es por subsistencia, otras por intereses comerciales, en ocasiones es para usos medicinales o simple afición, a veces la muerte es intencionada y otras no intencionada, por capturas accidentales», añade.

De la decena de amenazas, además de la pérdida de hábitat, los investigadores analizaron el impacto de las especies invasoras, la contaminación, la deforestación, avance de la agricultura, cambio climático… Aunque muchas especies sufren impactos desde varios frentes, la caza está presente en el 98% de las amenazadas. En el apartado caza se incluye también la pesca.

«El consumo es muy grave. Incluye un tráfico ilegal enorme de subsistencia y comercial para los mercados legales e ilegales», sostiene el investigador Gerardo Ceballos, del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México  «Es parte de lo que hemos llamado la ‘aniquilación de la naturaleza’. La mayor parte de este consumo se debe a dos factores: La miseria en la que se encuentra un elevado número de personas en el planeta y a la avaricia de las mafias, principalmente asiáticas (chinas) que dominan el mercado negro».

Hay especies cazadas por su carne, su piel, sus plumas y hasta sus huevos, como el avestruz somalí, colocado en peligro extremo por la caza de subsistencia. En otras, su condena está en sus adornos y viene de lejos, como sucede con elefantes y rinocerontes. Pero es la comida, generalmente de platos supuestamente exquisitos, la que está matando a muchos de los pocos grandes animales que quedan.

Caso tiburón

Una reciente investigación de la Universidad de Hong Kong, principal puerto y mercado de estos apéndices, mostró que al menos un tercio de las aletas pertenecían a especies que aparecen como amenazadas en la Lista Roja.

«Los datos apuntan a que las capturas globales de tiburones han sobrepasado el millón de toneladas al año, más del doble que hace seis décadas. Esta sobreexplotación amenaza hoy casi al 60% de las especies de tiburones, la mayor proporción de entre todos los vertebrados», decía en una nota la bióloga de la universidad de la antigua colonia británica, Yvonne Sadovy. «La exclusividad de un producto natural combinado con su reducida disponibilidad en libertad aumenta su precio y lo convierte en producto atractivo para las redes de negocios, incluido el amplio tráfico ilegal. Este tráfico se ha demostrado muy difícil de controlar por las autoridades», añadía.

Sin embargo, según estadísticas oficiales, el consumo de aletas de tiburón en China ha descendido en un 80% en los últimos años. Según recoge un informe de la organización ecologista y activista WildAid, la importación de estos apéndices ha descendido en un porcentaje similar. En un contexto en el que tanto Europa como EE UU persiguen este comercio, la presión de las organizaciones conservacionistas llevó al Gobierno chino a retirar la sopa de tiburón de sus banquetes oficiales. Las campañas contra este plato de organizaciones como WildAid despegaron con los Juegos Olímpicos de Pekín de 2008. Hoy las principales cadenas hoteleras lo han retirado de sus menús y empieza a estar mal visto celebrar la boda con este caldo.

La clave, por tanto, podría estar en combatir la demanda con el arma de la educación. Cuando la gente conoce del descenso de las poblaciones de tiburón y su impacto en la salud de los ecosistemas marinos y han descubierto la crueldad en la forma de capturarlos, la sopa da más vergüenza que prestigio».

Tomado de: https://elpais.com/elpais/2019/02/06/ciencia/1549487066_690806.html