Caracas, 9.7.19.- Partiendo de que la acuicultura es importante en el desarrollo económico y social de un país, es necesario señalar que la misma es una de las actividades que tienen más potencial, en el corto plazo, para recuperar la dinámica del crecimiento económico que hoy reclama nuestro país. Habida cuenta de que Venezuela tiene una costa muy extensa y una red hidrográfica continental muy importante, sería interesante explorar cuál de las diferentes disciplinas de la acuicultura tiene más potencialidad de crecimiento e impacto economico-social, sin demeritar las otras.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (siglas en inglés: FAO), en su informe de 2018, dice: “La producción mundial de pescado, crustáceos, moluscos y otros animales acuáticos ha seguido aumentando, alcanzando los 170,9 millones de toneladas en el año 2016 (…) la producción de capturas fue de 90,9 millones de toneladas, una disminución del 1,9 por ciento en comparación con el año anterior. La producción acuícola fue de 80 millones de toneladas en 2016”.

Otro dato importante del citado informe es el referido al rol del consumo de pescado en la seguridad alimentaria de la población cuando señala: “En 2013, el consumo mundial de pescado per cápita se estimó en 19,8 kg, en donde el pescado representaba 17 por ciento del aporte de proteínas animales de la población mundial y 6,7 por ciento de todas las proteínas consumidas”.

De lo antes señalado se puede deducir la importancia de la acuicultura en la alimentación humana y por lo tanto su desarrollo debería ser vital en el marco de las políticas públicas de cualquier nación. La misma FAO señala que: “Las estimaciones preliminares para 2016 indican un aumento en el consumo per cápita hasta 20,3 kg, con el porcentaje de la producción acuícola en el suministro total de alimentos pesqueros que sobrepasa el de la producción de capturas (10,8 kg vs 9,6 kg)”. (Subrayado nuestro).

En síntesis, se podría concluir que la acuicultura es una actividad de vital importancia en la estrategia de desarrollo económico de un país para garantizar la alimentación de su población, por cuanto la tradicional modalidad de aprovisionamiento de bienes alimentarios de origen acuático, o sea la captura, ya para 2016 fue superada por los bienes cultivados, acuicultura (ver tabla n° 1). Este crecimiento se ha venido dando gracias a la actividad acuícola en aguas continentales, especialmente por la piscicultura.

Aunque es cierto que la piscicultura continental es la que más aporta al conjunto de las actividades acuícolas a escala mundial (54,18%) , esta actividad igualmente ha venido cobrando gran relevancia por su complementariedad con las tareas de la agricultura y de la ganadería, al servir de apoyo a los sistemas de riego o de manera integrada a estas disciplinas. Ejemplo de ello es la llamada rizipiscicultura, (cultivo de peces conjuntamente con el cultivo del arroz), o lo que ya ha generado nuevas disciplinas en los procesos agrícolas como son la organoponia y la acuaponia, en las cuales la piscicultura pasa a formar parte integrada de la actividad agrícola.

Al analizar los diferentes cultivos acuícolas —destacando aquellos cuya producción excedió los 4,5 millones de ton/año para 2016 (tabla n° 2)—, podemos identificar 5 cultivos que representan aproximadamente 79% de toda la actividad acuícola mundial y, en lo que respecta a la piscicultura continental, la misma se concentra en dos familias de peces: la carpa (ciprínidos) y la tilapia (ciclidos); con la importante característica de que la primera se cultiva en aguas templadas (12°-24°C) y la segunda es una especie netamente tropical (20°-32°C).

Con base a lo antes señalado, si en Venezuela se desarrollara la piscicultura continental, entendiendo que la misma es tropical, no se podría ignorar el cultivo de la tilapia, que es de origen africano (río Nilo) y que en Asia se cultiva más de 81% de esta especie, concentrándose 87% de la producción mundial en quince países (infografía n° 1), seis de ellos latinoamericanos, donde Brasil ocupa el 4° lugar y los otros cinco son Colombia, México, Honduras, Ecuador y Costa Rica. Países todos ellos ubicados en la franja tropical, donde igualmente está Venezuela, y los dos con mayor producción en Latinoamérica tienen frontera con nuestro país. Vistos estos hechos, cabe la pregunta: ¿por qué Venezuela no está en esa lista de productores? El reto pues, es este.

En una próxima entrega conocerán mi visión sobre el potencial exportador en productos piscícolas de agua dulce y los esquemas asociativos necesarios para que le den sustentabilidad a ésta actividad.

(Foto principal cortesía de Centro Productivo La Fragata @lafragata_aprisco en Las Mercedes del Llano, edo. Guárico. Venezuela).

Por: Ing. Químico. Rodrigo Agudo G.  Consultor área agroalimentaria.

Agudo Velasco & Asociados. S.C. /TW @ragudog