El estado Bolívar, al sur de Venezuela, es una mezcla de inmensos ríos con verdes selvas. Allí por igual destacan la modernidad de su centro industrial, Ciudad Guayana, y la tradición de nuestras raíces aborígenes. ¡Conozca este trabajo que Acuipesca le ofrece, porque todos tiene que ir alguna vez a esta región!

 

Caracas, 18.8.19.- Es el estado más grande del país. Es el que lleva el nombre del Libertador Simón Bolívar. Es donde se encuentra la caída de agua más alta del mundo, el Salto Ángel. Allí viven aún las razas aborígenes originarias, pemones, yanomamis, mapoyos, yekuanas y kariñas, entre otros. Tiene el privilegio de ser bañado por las aguas del río más grande de Venezuela, el Orinoco, de sur a este en su parte norte.

Hablar del estado Bolívar es hablar de biodiversidad, de majestuosos paisajes, incontables recursos hídricos, mineros y agropecuarios, su innegable desarrollo industrial, su pasado lleno de historia, la mezcla de razas, su alegría carnavalesca y la sabrosa cocina que caracteriza a la cálida región.

El sur de Venezuela

El estado Bolívar está ubicado a 587 kilómetros de distancia de la capital Caracas. Posee accesos por vía acuática, terrestre y aérea y entrada desde los estado Amazonas, Apure, Guárico, Anzoátegui, Monagas, Delta Amacuro. Las ciudades más pobladas y desarrolladas son su capital, la colonial Ciudad Bolívar y, la moderna y dinámica, Puerto Ordaz. Ambas poseen aeropuertos internacionales, sin embargo, la vastedad de la región obliga a la operatividad de otros aeropuertos de tráfico nacional como el de Caicara del Orinoco, Upata, Guasipati, La Paragua, El Dorado, Santa Elena de Uairén, Canaima, entre otros.

Si ingresa a Bolívar desde la población de Soledad en el estado Anzoátegui, tendrá la oportunidad de disfrutar de una obra de ingeniería, como lo es el puente Angostura y contemplar el imponente río Orinoco en su franja más delgada. A la ribera de sus aguas, la capital Ciudad Bolívar. La vía conduce a la población industrial Ciudad Guayana y, de aquí en adelante el camino se hace más angosto para conectar hacia el sur con los poblados de Upata, Guasipati, El Callao, Tumeremo, El Dorado, La Escalera – Gran Sabana- Km 88, hasta Santa Elena de Uairén, donde comienza la frontera con Brasil, la Línea, Boa Vista y Manaos.

Actividades económicas

Si hemos hablado del potencial turístico de otros destinos reseñados en las anteriores ediciones de Acuipesca, debemos reconocer que el que tiene la región de Bolívar se pierde de vista. Es la cuna del Parque Nacional Canaima, ubicado en la no menos visitada Gran Sabana. Hablamos aquí del Salto Ángel y su espectacular caída de agua, reseñada en todas las referencias turísticas de Venezuela, en películas, en retos deportivos, en récords Guinnes, en programas de televisión.

Pero también nos  referimos a formas de relieves variadas con predominio de llanuras de alteración, con elevaciones conocidas como tepuyes. Majestuosos escenarios naturales y variados ecosistemas. Estas se agrupan en cuatro grandes provincias: Imataca al norte, La Pastora en la parte centro oriental, Cuchivero en el centro occidente y Roraima al sur del estado.

A estos atractivos se le suman los sitios históricos, las comunidades indígenas, incontables ríos, saltos de agua, yacimientos mineros, gran variedad de fauna y flora y selvas.

Zapoara, sarrapia y economía

Dice la canción: “llegando a Ciudad Bolívar me encontré una guayanesa, me dijo que de zapoara no comiera la cabeza… me la comí, qué atrocidad, puse la torta por mí terquedad…” esto para aludir al mito de que, el que come zapoara se enamora en Bolívar. Y es que este es un pez muy popular de la región. Hoy día alcanzado en su consumo por el cachamoto, un híbrido de la cachama y morocoto que es todo un manjar de oferta gastronómica bolivarense.

Por su parte, la sarrapia (Diphysa punctata), es el árbol emblemático del estado que crece en forma espontánea. De su semilla se extrae la cumarina, sustancia con sabor a vainilla que se utiliza para preparar ricos panes y aromatizar, perfumes, jabones y licores.

El merey es otra de las semillas emblemáticas de la zona y del cual existen numerosos cultivos. La siembra y explotación racional de los bosques –denominado silvicultura-  también reviste importancia económica por la cantidad y calidad de su madera.

Así como la zapoara, integran la pesca fluvial la cachama, caribe, manamana, palometa, bagre, payara, doncella, dorado, laulau, rayado y tonina.

Bolívar es un emporio en minería y si bien ha sido un hallazgo económico, su explotación desmesurada pone en riesgo el ecosistema. Destacan el hierro, manganeso y níquel (bajo Caroní); mercurio de El Manteco; vermiculita, calizas, gredas, caolín, ocre y bauxita en La Urbana; metales preciosos en la cuenca del Yuruari y la Gran Sabana; oro y trazas de platino en El Miamo; así como diamantes.

Los recursos hídricos con los que cuenta el estado Bolívar también lo hacen protagonistas de la generación hidroeléctrica que susrte buena parte del país, gracias a la majestuosa represa de El Guri, donde descarga toda su fuerza el río Caroní. Indiscutible además, su poderío en las industrias básicas (siderúrgica, extractiva de hierro y bauxita, reducción de bauxita en aluminio) y las que se derivan de éstas como la industria metalmecánica, calderería, fundición, ingeniería, servicios de mantenimiento y tantas otras.

Para cerrar y dejar en usted el interés de visitar este hermoso estado, recuerde que los más famosos carnavales de Venezuela, luego de los de Carúpano, son los de la población del Callao, cuna del calypso (mezcla de ritmos venezolanos, africanos y de Trinidad y Tobago que emplea la trompeta, flauta, trombón, la guitarra, congas, bongos y maracas).

Por AS/