Caracas, 27.1.20.- El ingeniero químico venezolano, Rodrigo Agudo, nos ofrece esta segunda entrega acerca de las potencialidades de la piscicultura continental en Venezuela, luego que en anterior artículo concluyera que “la acuicultura es una actividad de vital importancia en la estrategia de desarrollo económico de un país, para garantizar la alimentación de su población”.

La afirmación antes reseñada se refuerza al analizar las cifras suministradas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) para el período 1950-2017, referidas a la evolución que ha venido experimentando el consumo mundial de pescado, que para mediados del siglo pasado (1950) era netamente pescado de captura (98,75%), pero ya en 2017 esa participación se redujo a 50%, alcanzando igual porcentaje el “pescado cultivado” (gráfico 1).

En efecto, si para 1950 el consumo de pescado (según FAO) estuvo cerca de 16,7 millones de toneladas métricas ™, para 2017 se elevó a 107,4 millones de toneladas, de los cuales 53,4 millones de toneladas (49,42%)fueron pescado cultivado en comparación a los 54 millones de toneladas de pescado de captura. Datos que derivan un per cápita en el ámbito mundial para 2017 de 14,13 kg/hab, cuando para 1950 fue de 8 kg/hab, donde solo 0,1 kg/hab (1,25 %) tenía origen en la piscicultura, elevándose esa cifra para 2017 a 7 kg/hab.

Ya en el artículo anterior habíamos destacado que el crecimiento de la acuicultura en el ámbito mundial venía dándose, fundamentalmente, “gracias a la actividad acuícola en aguas continentales, especialmente la piscicultura”.

La afirmación anterior se hace porque —al observar la evolución del consumo per cápita mundial de los diferentes rubros cárnicos/pescado en el lapso 1961-20131 (tabla 1)— se puede apreciar que dicho consumo se incrementó en el lapso indicado en 86%, al pasar de un total per cápita de 30,83 kg/hab a 57,41 kg/hab, detallando que se mantiene la posición relativa, en ese consumo global, del aporte dado por la carne de cerdo y los pescados; reduciéndose el cárnico bovino, caprino/ovino y otras carnes, e incrementándose el aporte proveniente de aves de corral.

Tabla 1.- Evolución del consumo pér cápita mundial de los diferentes rubros cárnicos /pescado en el lapso 1961-2013.

Fuente FAO. Informe Estadístico de Pesca y Acuicultura 2018.

Observando la información anterior, el análisis del desempeño en el ámbito latinoamericano, en términos relativos, ha sido de los mejores, por cuanto el promedio per cápita se triplicó durante el presente milenio, al pasar (según FAO) de 0,5 kg/hab/año en 2000a 1,54 kg/hab/año en 2017, existiendo países como Honduras y Costa Rica que superaron los 3,5 kg/hab/año y 50% de los países de la región (10/20) superaron 1 kg/hab/año la producción de pescado cultivado en medio acuídulce. Ahora bien, si es cierto que el aporte dado por el consumo de pescado, en términos relativos, al total del consumo cárnico/pescado se mantuvo en 24-25%, el crecimiento de 7,74 kg/hab en 1961 a 14,19 kg/hab en 2013 se debió fundamentalmente al incremento sostenido del consumo de pescados de agua dulce, que pasó de 1,51 kg/hab en 1963 a 6,95 kg/hab en 2013; y en ese aumento el aporte que dio la piscicultura continental fue fundamental, por cuanto, de los 6,95 kg/hab de pescado consumidos en 2013,la piscicultura aportó 6,63 kg/hab, destacando que ya para 2017 ese valor se elevó a 7 kg/hab, valor que significa casi duplicar, el que existía para 1999, cuando se alcanzó los 3,4 kg/hab/año.

Gráficos 2 y 3.- Producción per cápita de piscicultura continental en países latinoamericanos (Kg/hab/año).

Fuente: FAO. Informe Estadístico de Pesca y Acuicultura 2018.

Aún cuando las cifras anteriormente citadas son alentadoras, con una visión de futuro y más cuando estos incrementos de la producción pueden apoyar y garantizar la seguridad alimentaria en nuestra región latinoamericana, tristemente, en el caso de nuestro país, las cifras no son tan reconfortantes, pues para el año 2000 la actividad piscícola se ubicaba en el noveno lugar (9/19) y en 2017 descendió al décimo quinto lugar (15/19), con la particularidad de que la actividad tuvo un proceso recesivo, por cuanto pasó de 0,2 kg/hab/año en el año 2000 a 0,14 kg/hab/año en 2017;contrastando con la mayoría de los países en los cuales creció (ver gráfico 2), y en varios de ellos ese crecimiento lo orientaron a la exportación (Colombia, Costa Rica, Ecuador y Colombia).

Ahora bien, la piscicultura en Venezuela no se ha desarrollado como ha sucedido en otros países de la región, donde dos de sus tres vecinos continentales, Brasil y Colombia, son el cuarto y noveno, respectivamente, de la producción mundial de la zona tropical. Esto a pesar de que cuenta con la sexta cuenca hidrográfica más grande del mundo, la del Orinoco2, con una superficie de casi 989.000 km², de los cuales 65% (643.480 km²) queda en territorio venezolano. Además cuenta con la superficie de las cuencas hidrográficas del mar Caribe, Maracaibo y el río Guárico, lo cual le otorga 95% del área agro-económicamente activa del país, constituyéndose así en el segundo país de Latinoamérica con mayor riqueza hídrica para la producción agrícola, después de Brasil.

En consideración de estos elementos, es que nos hacemos la pregunta que titula este artículo:¿tiene la piscicultura continental potencial en Venezuela? Con plena seguridad, la respuesta es SÍ, y no solo tiene potencial sino que me aventuraría a afirmar que la piscicultura, es el agronegocio oculto de nuestra querida Venezuela. Así titularemos nuestra próxima entrega a esta prestigiosa publicación.

Citas:

[1] Data existente en las publicaciones FAO

2 Raúl Castro Hormaza, Junio 2016. Instituto Universitario Politécnico Santiago Mariño

Foto principal cortesía: Fundo La Fragata.