Caracas, 14.3.20.- Desde al año 2010, los trabajadores de unos de los oficios más riesgosos del mundo, (según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación FAO), los pescadores y acuicultores artesanales, celebran su día el 14 de marzo en Venezuela.

Esta fecha fue decretada por el entonces presidente de la República, quien un año antes, en el 2009, oficializó la prohibición de la pesca industrial de arrastre en el país, catalogada como “dañina y perversa” por su considerable daño al lecho marino y siendo sustituida progresivamente por otras artes de pesca a los fines de garantizar el desarrollo sustentable de los recursos hidrobiológicos y el ambiente.

Cada 14 de marzo se reconoce la labor de los pescadores y acuicultores artesanales y Acuipesca Magazine no podía estar ausente de esta conmemoración del trabajo de quienes en parte, hacen posible el desarrollo de los sectores de pesca y acuicultura y transmiten de generación en generación, la experiencia y el saber ancestral.

Extraemos parte de dos buenos trabajos publicados en nuestra versión física a propósito de exaltar este oficio realizados por las licenciadas Nancy Martínez y Adriana Schoen P.

Pesca artesanal en Venezuela

Mucho antes de que el sol asome sus primeros rayos, los pescadores ya tienen alistada la embarcación en la que emprenderán la faena diaria. Sus rostros curtidos de sol y sal, sus ropas gastadas, sus pies endurecidos por agua y arena. Extraer la mayor cantidad de peces de todo ese mar, río o lago es el reto del día. Allí están el sustento y también el peligro. Allí están la experiencia y la alegría. Un pescador se hace pescando, aprendiendo de parientes, de generación en generación. ¿Qué lo define? El valor, la audacia, la paciencia y la resistencia, porque son horas de trabajo incansable, de frío, de sol, de sed, de hambre, pero también de abundancia, de amistad y de esperanza.

En Venezuela existen más de 48 comunidades en las cuales la pesca es el principal modo de subsistencia, constituyéndose en la razón de vida y la fuente de ingresos para más de 100 mil familias venezolanas, de acuerdo con el ministerio de Pesca y Acuicultura (MPPPA).

Como país costero —700.600 km2 de territorio marítimo insular— que además cuenta con siete grandes cuencas hidrográficas que irrigan todo el territorio, la pesca y la acuicultura han sido piezas fundamentales del aparato productivo, pero ello solo fue reconocido a partir de la promulgación de la Ley de Pesca y Acuicultura en 2008, que concedió a los pescadores artesanales la importancia estratégica que merecían como sector productivo.

En el país, la pesca es dominada por el sector pesquero artesanal, el cual en 2017 aportó 185.454 toneladas de las 217.877 que produjo el sector pesquero. Ello se debe en gran medida a que las normas de ordenamiento establecidas por las autoridades para los recursos “sardina” y “pepitona” restringen sus capturas a los pescadores artesanales.

Producción pesquera artesanal 2017

Ámbito Toneladas
Pesca fluvial artesanal (continental) 27.401
Pesca marítima artesanal de pequeña escala 155.372
Pesca marítima artesanal de gran escala 2.681
Total pesca artesanal 185.454

Fuente: Ministerio del Poder Popular de Pesca y Acuicultura

La actividad pesquera marítima artesanal en Venezuela se desarrolla en las costas, tanto del mar Caribe como de la fachada que da al océano Atlántico, con énfasis en los estados Sucre, Nueva Esparta, Zulia y Falcón. Además, la pesca continental es realizada en el río Orinoco o en sus grandes afluentes, tales como Apure, Barinas, Caura, Guanare, Meta y Portuguesa, entre otros.

Entre las pesquerías de importancia que realizan se cuentan la sardina, pepitona, curbina, carite, pargo, tahalí, bagre, jurel y cangrejos, haciendo una importante contribución en la generación de empleos, tanto en las capturas como en la parte de procesamiento.

Programas sociales

Feria del Pescado y Caravana de la Sardina

-Nacen de la mano del gobierno como un mecanismo de comercialización directa desde los pescadores a los consumidores.

-Pescadores organizados en Conppa recibieron camiones con refrigeración tipo cava, para trasladar sus productos directamente al consumidor.

-Ofrecen precios inferiores a los de otros expendedores y con calidad de primera.

–Distribuyeron 8.411 toneladas de pescado fresco y salado, de mar y río, al cierre de 2017.

-Fueron 8.959 puntos establecidos en todo el territorio nacional.

-Se beneficiaron 2.804.521 familias aproximadamente.

Fuente. Reporte del MPPPA dic. 20017

 Flota pesquera artesanal

Cuenta con alrededor de 12.496 embarcaciones.

Los principales puertos pesqueros están en: los estados orientales Sucre y Nueva Esparta, seguidos de Falcón, Anzoátegui, Miranda y Vargas.

 

El más riesgoso del mundo

El oficio de pescador fue considerado en una oportunidad como uno de los más arriesgados del mundo por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). La razón estaba en el número de víctimas por día que acaecían en el ejercicio del mismo. Sostenían los expertos que entre las principales causas de accidentes fatales figuraba la ausencia de instrumentos jurídicos internacionales que obligaran a aplicar normas de seguridad, ya que una buena cantidad de países no se querían adherir a ellos. Así también señalaban que muchos pescadores marítimos de captura en todo el mundo trabajan en embarcaciones de menos de 24 metros de eslora, lejos de las costas y durante largos períodos de tiempo y, con frecuencia, con artes de pesca no adecuados.

Por: Lic. Nancy Martínez y Lic. Adriana Schöen P.

 

Francis Hernández, pescador artesanal: «En Playa Verde se pesca de noche y con red»

La satisfacción más grande de un pescador es volver vivo en la mañana y traer una “buena pesca”, así de sencillo. “Cuando uno sale en la tarde a faenar la familia queda con un credo en la boca”, señala Francis Hernández, pescador artesanal del estado Vargas, al referirse a los incontables peligros que encierra el oficio.

Una de esas situaciones peligrosas puede ocurrir en plena noche en alta mar cuando los barcos transatlánticos no atisban ni se percatan de sus pequeños peñeros —pese a las señas y la luz de fondeo— y pueden arrastrarlos o partir en dos la embarcación, si no cortan con rapidez la red. Otro peligro puede provenir de las tormentas, pues “voltean los barcos y allí no vale que lleves salvavidas”.

A los pescadores también les afecta la vida el recibir diariamente el sol del puerto, el salitre y el sueño alterado, porque no tienen un horario convencional para trabajar. Pero Francis no se atemoriza y ratifica su determinación: “Me gusta ser pescador, es mi vida y lo seré hasta que Dios me dé la oportunidad. Si toca, haré otra cosa, claro está, pero esto es lo que quiero”.

Saber y hacer de un pescador

En Playa Verde la mañana despierta con el alborozo del regreso de los pescadores. Salieron a las cuatro de la tarde del día anterior: luego de revisar su lancha, chequear combustible y aceite, cargan los artes de pesca (en este caso redes) y preparan sus provisiones de agua y alimento. Se hacen a la mar durante dos horas, recorriendo entre 25 y 50 millas náuticas (1 milla náutica equivale a 1825 m), y al llegar al lugar escogido lanzan sus redes y las amarran a la lancha, prenden las luces de vigilia y, sin estar anclados, se dejan llevar por la corriente “al garete”, hacia arriba y hacia abajo. A las tres de la madrugada empiezan a recoger la red, con la esperanza de haber tenido una pesca productiva, allí comienza la preocupación… que si traen o no traen, y a veces no pescan…

En el muelle los esperan los compañeros que no zarparon y que harán la faena de sacar los pescados, limpiarlos, pesarlos, ponerlos en la cava o llevarlos a la venta. Están algunas de sus compañeras que venden café o empanadas. Hay efectivos militares. También los “caveros” o dueños de camiones-cava autorizados. Afuera del portón espera la comunidad, presta a comprar pescado un poco más “barato”.

Un canto de gallo y el ladrido alegre de muchos perros completan el escenario para la entrevista.

—Según su percepción, señor Francis, ¿qué es un pescador?

—Un pescador es aquel que está a diario en esta brega, el que maneja el oficio, los artes de pesca, así no salga al mar, pero conoce todo lo relacionado con la actividad. Pescador no es solo el que pesca, la familia de uno también es pescadora, ellos heredan nuestros conocimientos y el oficio, aunque algunos hijos terminen siendo universitarios o agricultores.

Para completar, interviene María Quesada del Consejo de Pescadores y Pescadoras Artesanales (Conppa) de Playa Verde: “La de pescador es una de las profesiones más importantes del mundo. Se dice artesanal, pero nuestros insumos son importados, costosos, no artesanales, por eso hay que recuperar la inversión”.

Mito o realidad

En Playa Verde el arte de pesca empleado es la red de cordel —no de nylon porque está prohibida—, por eso pescan de noche, pues “en este horario las especies salen a la superficie”. La mejor época del año para la pesca es entre enero y marzo, cuando una buena faena puede arrojar hasta mil kilos por barco. Cuando hay luna “grande” no salen a faenar.

—Creemos que el pescado con esa luna no sube. Es así, salen las embarcaciones y no hay pesca. Entonces durante esa semana de luna llena, nos dedicamos a reparar las redes, arreglar los barcos, ver a nuestras familias, pues muchos no son de Vargas.

—¿Cuántos pescadores salen por embarcación?

—Tres. El capitán que es el que maneja la lancha y opera los motores y los dos marineros que echan la red al agua y sacan la pesca. Dependiendo de cómo esté la cosa, a veces va sólo el patrón y un marinero…

—¿Cómo se distribuye la ganancia?

—La faena de trabajo es de 20-21 días al mes (debido a la semana de luna llena). Al final de este lapso, se saca la cuenta de cuántos fueron los gastos, de lo que reste, 50 % es para la embarcación (el dueño de la lancha) y 50 % para los tripulantes, dependiendo, pues, si cosen las redes o hacen más tareas, ganan más. Hay patrones que tienen una o dos lanchas.

—Actualmente, ¿cuál factor incide más en el trabajo del pescador?

—Conseguir gasolina y aceite de motor adecuado (20-50) y sus altos costos, sobre todo de este último. Cada lancha usa de 3 a 5 bidones de gasolina (de 50 litros cada uno). No tenemos dónde surtir combustible, salvo en el puerto de La Zorra (al cual asisten todos los pescadores de la zona) y en la marina de Puerto Viejo (que es una bomba deportiva privada). En cuanto al aceite, requerimos de 5 litros por día, por lancha. Es grave pues no hay suministro legal y “bachaqueado” nos cuesta 16 mil bolívares.

Lic. Adriana Schöen P.

Fotos: Cortesía Acuipesca Magazine