Caracas, 10.9.21.- Ante la partida física del profesor David Conroy, y como un homenaje a su valiosa vida profesional e inmenso legado científico, el equipo de Acuipesca Magazine, comparte el interesante, humano y completo trabajo acerca de su existencia, publicado en la revista de la Sociedad Venezolana de Acuicultura (SVA), “El Acuicultor”, abril 2021, Vol. 1 N° 2.

“Es con gran satisfacción que presentamos esta breve reseña de la vida y obra del Dr. David Conroy. Profesor Emérito y patobiólogo acuático destacado, son algunas de las facetas de esta figura de dilatadísima trayectoria internacional quien ha contribuido como pocos al desarrollo de la acuicultura…

PRIMEROS AÑOS

Conroy nace en Sutton Coldfield, una pequeña ciudad cercana a Birmingham, Inglaterra, muy orgullosa de su acervo histórico y vínculos con la monarquía, al punto de ostentar el raro título de Municipio Real. El único hijo de Lawrence Conroy y Helen Margaret Broadbent vió la luz el 9 de agosto de 1936, siendo nombrado David (por el santo patrono de Gales) y Andrew (por el santo patrono de Escocia).

Ya se perfila que su familia era muy devota religiosa, de confesión anglicana y británica, en un sentido más sentimental que político o geográfico. Su infancia fue muy agitada, debido a las vicisitudes de la guerra, requiriendo mudarse en varias ocasiones por las amenazas de bombardeo alemán.

Con apenas 5 años, al llegar a la escuela sólo encontró encontró escombros producto de una bomba. A los 13 años, la residencia familiar se mudó a la ciudad de Shrewsbury, capital del Condado de Shropshire. Es aquí donde nació y vivió sus primeros años el reconocido naturalista Charles Darwin, figura referencial para todo biólogo por su aporte fundamental, la Teoría de la Evolución. David disfrutaba recorriendo los lugares asociados al eminente científico.

ESTUDIOS

Cursó estudios secundarios como alumno interno en la prestigiosa y cuatricentenaria Adams´ Grammar School de Newport. Ahí alcanzó el rango de House Prefect (1952-1954). Optó por el bachillerato completo, estudiando dos años más de zoología, botánica, geografía y geología. Como no le motivaba practicar deportes, se dedicó al estudio de lenguas extranjeras, especìficamente, el español y el italiano.

Asimismo, participó muy activamente en grupos de debate y dramaturgia, herramientas que le ayudaron en sus roles como pedagogo y conferencista años más tarde. Cumplidos los 17 años, decidió unirse al Ejército Británico en 1954, escogiendo incorporarse al Royal Army Medical Corps. Fue enviado al Royal Army Medical College en Londres, para recibir una completa formación teórico-práctica en Bioanálisis y Zoología Médica, recibiendo oportunamente el grado de LIBMS (Licenciate of the Institute of Biomedical Sciences, Gran Bretaña). A pesar del enfoque técnico, igual debió cumplir con todas las faenas de un militar profesional. Al salir del ejército en 1957, decidió seguir su pasión por la biología y continuar sus estudios. En 1959, obtiene el grado de LIBiol (Licenciate of the Institute of Biology).

Por un tiempo, pensó en dedicarse a la biología marina. Sin embargo, una pasantía en el Laboratorio Marino de Liverpool University en la Isla de Man le aclaró que su lugar era más en tierra firme que en el agua, puesto que se mareaba a bordo del barco de investigación de la universidad. Ese mismo año, obtuvo el grado de MIScT (Member of the Institute of Science and Technology). Su primer trabajo científico se publicó en la revista de la misma institución, recibiendo elogios de su Presidente en ese entonces, la Prof. Dra. Ruth Bowden.

Fue laureado con el prestigioso Premio Briscoe en 1959 en una ceremonia pública celebrada en la Universidad de Birmingham.

 

 

Foto: David Conroy representando a Venezuela en reunión de COPESCAL realizada en Bariloche, Argentina, en 1991. Revista “El Acuicultor”. Abril 2021. SVA

 

DESEMPEÑO PROFESIONAL

Durante poco más de un año, se dedicó a trabajar como bacteriólogo en una empresa de alimentos y en un centro de investigaciones veterinarias del sur de Inglaterra. En este último centro, tuvo su primer encuentro profesional con las enfermedades de los peces. En 1960 se instaló en Suramérica, específicamente en Buenos Aires, Argentina. Allí, ocupó el puesto de Jefe del Laboratorio de Microbiología de la empresa CIABASA, mientras que por las noches estudiaba y se desempeñaba como Ayudante Primero en la Cátedra de Microbiología, Inmunología y Serología de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires. En esta institución, realizó su tesis para obtener el título de MI Biol (Member of the Institute of Biology, Gran Bretaña), equivalente a un Magister Scientiarum o Magister in Philosphy (MSc/ MPhil). El supervisor de su Tesis era el Profesor Dr. Luis Verna.

En 1961, asumió el puesto a tiempo parcial de bacteriólogo con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), formando parte del equipo encargado de investigar el problema del enmohecimiento de carne de res congelada, y recomendar medidas de prevención y control. Entre 1963 y 1966 se vinculó como Profesor Asociado al Departamento de Ciencias Biológicas, Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales en la Universidad de Buenos Aires, y estuvo a cargo del Laboratorio de Bacteriología y del Instituto Inter-Universitario de Biología Marina en Mar del Plata. Conjuntamente, se desempeñó como Investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

En 1964, gracias a sus sinvestigaciones del fenómeno llamado “bacterial fin rot” (podredumbre bacteriana de las aletas) en peces en el Instituto Inter Universitario de Biología Marina, logró por Tesis el FIScT (Fellow of the Institute of Science and Technology, Gran Bretaña) .

Durante este período, compartió experiencias valiosísimas con el Presidente del CONICET, Prof. Bernardo Alberto Houssay, quien algunos años antes se constituyó en el primer latinoamericano galardonado con un Premio Nobel de Ciencias (Medicina). De esa interacción surgió lo que el Dr. Conroy considera uno de sus mayores aportes, la comprobación efectiva de la transmisión transovárica de la micobacteriosis en peces ovovíparos. Esa idea solamente había existido como una teoría hasta que los casos espontáneos investigados por él fueron dados a la luz. En colaboración con su colega argentina, la Dra. Irma Valdéz, realizó diversos estudios que llevaron por primera vez al registro de la nocardiosis en peces. Retorna a Gran Bretaña en 1966, específicamente a Aberdeen (Escocia), para como Asistente Investigador Senior del Grupo de Patología de Peces en el Unilever Research Laboratory, estudiando enfermedades de organismos acuáticos potencialmente (en ese entonces) cultivables: salmónidos, lenguados, palaemónidos y peneidos.

Para 1970 se trasladó a Londres para incorporarse como “Research Fellow” en la novedosa Unidad de Patología de Peces de la Sociedad Zoológica, que él debió ensamblar dentro de un proyecto de investigación subsidiado por el Consejo Nacional de Investigaciones Ambientales (NERC) del Gobierno Británico, para estudiar las enfermedades que amenazaban la acuicultura comercial. Entre 1968 y 1973, David Conroy se desempeñó como Profesor Visitante de Ictiopatología dentro del Programa Académico de Magister Scientiarum en Hidrobiología Aplicada, del Chelsea College, Universidad de Londres. La Directora de ese Programa era la Profesora Eleanor Brown.

Anteriormente, y como Investigadora en Ictiopatología de la Sociedad Zoológica de Londres, había descubierto y descrito a Cryptocaryon irritans como agente etiológico de la Enfermedad del Punto Blanco en peces marinos. Paralelamente, se le designó Coordinador del Grupo de Ictiopatología de la Sociedad de Pesquerías de las Islas Británicas. En 1973 es contratado por la FAO como experto y consultor de enfermedades de peces. Fue enviado a Colombia para colaborar con el proyecto UNDP-FAO-INDERENA de pesca y acuicultura en aguas continentales. A partir de sus recomendaciones, fue creado el Servicio Ictiopatológico Nacional, adscrito a ese ente.

En 1974 realiza consultorías profesionales en España, dictando conferencias en cuatro importantes centros académicos. Ese mismo año viene a Venezuela donde dicta un curso sobre patología de peces, bajo el auspicio de la Facultad de Ciencias  Veterinarias, de la Universidad Central de Venezuela en Maracay. A finales del año 74 retoma sus labores en Colombia como experto FAO. En esta oportunidad, además de numerosas investigaciones realizadas sobre las enfermedades que afectaban a los peces locales, impartió cursos de postgrado en la Universidad de Bogotá y Universidad Javeriana. Se le designó Director Internacional del proyecto y lo condujo hasta su culminación en 1975.

ESTABLECIMIENTO EN VENEZUELA

El entonces Decano de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UCV, Dr. Luis Sánchez Araujo, invitó a Conroy a incorporarse a su plantel profesoral, hecho que se concreta en 1976. Ya como profesor titular, se dedica a preparar y dictar cursos de piscicultura y patología de organismos acuáticos tanto dentro del pensum de pregrado como de postgrado en Medicina Veterinaria. Para la estructuración de todo este trabajo, se creó la Sección de Ictiopatología, a su cargo, adscrita al Departamento de Sanidad Animal de dicha Facultad, lo cual le permitió acceder a fondos para la investigación. De esta manera, se desarrollaron numerosas investigaciones sobre especies autóctonas (lisas, cachamas, morocotos, coporos, bagres, camarón de río) e introducidas (tilapias, truchas, camarón marino).

En 1977, el nuevo Decano de la Facultad, Dr. Sebastián Viale Rigo, convencido del valor de la novel unidad, impulsa la celebración del I Simposio Latinoamericano de Acuicultura, celebrado también en Maracay. Ese evento contó con un gran respaldo de su colega y desde entonces gran amigo, el Dr. Jorge Santacana, lo cual conllevó a que a éste se le nombrara presidente de la recién creada Asociación Venezolana de Acuicultura (AVEA), precursora de la SVA. El éxito de este simposio sentó las bases para su continuidad a nivel regional. En el séptimo, celebrado en Barquisimeto en 1992, el Dr. Conroy fue homenajeado como Presidente Honorario, junto a Francisco Mago y al Hermano Ginés.

SU LEGADO

Algunas obras resultan particularmente emblemáticas en su vasta producción científica. Participó con dos artículos en e l Simposio sobre enfermedades de peces y mariscos, convocado en 1967 por la American Fisheries Society (probablemente el primer evento que procuró reunir el conocimiento generado a la fecha sobre patología acuática).

El resultado fue un libro editado por el Dr. Stanislas Snieszko, que fue publicado el año siguiente, el cual ha tenido numerosas re-ediciones, y hasta hoy es referencia en el tema. Todos los participantes figuraron entre las personalidades más emblemáticas de la época en patobiología acuática: los Dres. Snieszko, Sindermann, Iversen, Kabata, Meyer, Rucker, por citar sólo algunos. Otras obras importantes son “Textbook of Fish Diseases (Amlacher)” y “Las enfermedades de los Peces y su Curación”.

El Dr. Conroy trabajó en la FCV-UCV hasta 1998 cuando se jubiló. Aunque ha disminuído su ritmo de producción científica y pedagógica, hasta el momento no ha dejado de compartir su experticia. Una compilación de su obra da cuenta de no menos de 150 artículos publicados en evistas científicas arbitradas, 80 exposiciones en eventos internacionales, 20 manuales, libros o capítulos de libros y numerosas tesis de pre y postgrado supervisadas. El portal de investigación ResearchGate da una cuenta de más de 600 citas de su producción científica, y cabe destacar que corresponde a un período donde el internet no estaba a la disposición. Su portafolio de publicaciones científicas internacionales en revistas arbitradas, le permitió obtener un PhD en Ciencias Biológicas, otorgado por la Columbia Pacific University en 1981. Su continua productividad profesional le valió que se le confiriera el FiBiol (Fellow of the Institute of Biology, Gran Bretaña) en 1994, equivalente a un Doctorado en Ciencias (DSc). Muchas visitas técnicas fueron realizadas por el Dr. Conroy, bien como experto FAO y de otras agencias internacionales de asistencia técnica, así como de profesor visitante a 27 Universidades privadas y públicas en los países de América Latina.

FAMILIA

En 1978, en el marco de un Congreso sobre Pesquerías realizado en Perú, David Conroy conoció a una joven bióloga, Gina Armas, quien hoy conocemos como otra gigante de la patología de organismos acuáticos. La cortejó, se casaron, establecieron su hogar en Maracay y hasta hoy conforman una pareja feliz. Ellos tienen dos hijos. El primero es Carlos David, médico veterinario y Magister en Acuicultura, quien labora en una importante empresa en Ecuador. El segundo es Juan Guillermo, un mecánico automotriz y abogado.

ALGUNAS ANÉCDOTAS

En 1971, el emperador japonés Hirohito realizó una visita oficial al Reino Unido. A la importantísima reunión con la Reina Isabel II, el monarca nipón acudió con 30 minutos de retraso. Esa extrañísima falta al protocolo se debió al interés que el visitante tuvo en una visita previa. Se encontraba recorriendo las instalaciones de la Sociedad Zoológica y llamó la atención de ambas Majestades Imperiales una demostración de las actividades del Grupo de Ictiopatología coordinado por David Conroy.

Una anécdota interesante ocurrió el año 1988. Se realizó una introducción de camarones con fines de cultivo sin cumplir la debida normativa. El ente rector de la pesca y la acuicultura de entonces, la Dirección General Sectorial de Pesca y Acuicultura (DGSPA) del Ministerio de Agricultura y Cría ( MAC) , solicitó recomendaciones al equipo de Ictiopatología coordinado por el Dr. Conroy. Las sugerencias fueron sacrificar los animales importados y establecer unas estrictas normas cuarentenarias para minimizar riesgos de ingreso de patógenos.

Estas medidas fueron convertidas en ley y resultaron muy antipáticas para los productores, quienes las tildaron de exageradas y negativas para el sector. No obstante, el celo en la norma a partir de entonces se transformó en un aseguramiento sanitario del sector camaronero que le permitió alcanzar desempeños productivos que no se veían en otras naciones. La realidad demostró lo necesario de las medidas y fue reconocido por quienes anteriormente las rechazaban. Al respecto, Harvey Persyn, una de las figuras más significativas en el desarrollo de la camaronicultura en Venezuela y América Latina, declaró en 2012 que Conroy era el salvador de esa industria en Venezuela.  Lamentablemente, posteriores vulneraciones a las normativas perturbaron el paradisíaco circuito.

AFICIONES

El estudio de las lenguas extranjeras le ha apasionado desde joven. Ello le ha movido a interesarse por su estudio, formal e informal, en todos los lugares donde le ha correspondido vivir. Es así como, además de su lengua materna, el inglés, entiende bastante de italiano y francés. El español, por supuesto, lo habla con extrema fluidez y domina perfectamente la sintaxis. En la actualidad, su rutina es menos agitada, aunque no por eso inactiva. De vez en cuando, atiende algunos investigadores en su apartamento, o se dedica a la revisión de algunos informes y proyectos que le mandan. Le gusta escuchar música: renacentista (Orlando Gibbons), barroca (Henry Purcell), clásica (Vivaldi, Bach, Mozart) y rock suave (Pink Floyd, David Gilmour, Carlos Santana) . Pasea rutinariamente por su urbanización con su fiel mascota, Dayana, una collie enana. Esperemos seguir conociendo de sus obras y vivencias futuras mucho tiempo más”.

Fuente: Revista El Acuicultor. Sociedad Venezolana de Acuicultura, SVA. Abril 2021. Vol 1. N° 2.Pgs. 8-13.

Foto: David Conroy junto a Bernardo Houssay en 1964. Cortesía revista El Acuicultor.

Acuipesca Magazine/ASP