Nueva Esparta, Margarita, 17.5.22.- Durante la semana que transcurre, el nombre de Fernando Cervigón será recordado entre quienes reconocen en el, al gran científico y ser humano y su legado seguirá latente entre esa juventud que emerge, gracias a diversos homenajes preparados con ocasión de la fecha de su partida física, tal día como hoy, un 17 de mayo, pero de 2017, en Caracas.

El insular estado Nueva Esparta es uno de los escenarios escogidos, por haberse labrado allí gran parte de la obra del español «margariteño», Ictiólogo y Biólogo Marino, nacido en 1930 y residenciado en Venezuela desde 1960.

A la mirada visionaria del Dr. Cervigón se debe la creación del Museo Marino de la isla de Margarita y la Universidad Monte Ávila en Caracas. El también conocido como «el padre de la ictiología marina de Venezuela» fue conferencista e investigador. Publicó diversas obras de carácter científico y humanístico, especialmente en el área de la fauna marina venezolana.

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Museo Marino rinde tributo
A propósito del 28 aniversario del Museo Marino de Margarita (1994-2022) -el cual lleva el nombre de su fundador, Fernando Cervigón y hoy día es Patrimonio Cultural de Venezuela-  esta entidad promociona una semana de eventos conmemorativos.

Pampatar se hace eco
En otra actividad preparada al respecto, en el Castillo San Carlos de Borromeo del municipio Maneiro, se hará la presentación y entrega a centros educativos de esa localidad, del libro «Los peces y sus especies», autoría de Cervigón, para perpetuar su enseñanza. Eso será el jueves 18 de mayo, a las 5:00 pm.

Admiración y reconocimiento al maestro Cervigón
Imposible no compartir parte del sentido discurso de Verni Salazar, pronunciado en noviembre de 2017, a propósito del nombramiento del Museo Marino de Margarita, como «Fernando Cervigón» y extraído del portal de Radio Otilca.

«Celebramos a Fernando Cervigón, Individuo de Número de la Academia de la Historia del Estado Nueva Esparta, Sillón “R”, porque queremos agradecer a Dios lo generoso que fue con nosotros cuando condujo sus mágicos hilos del destino, para que pudiera arribar a nuestras islas este gran hombre, hombre de mar, de ese mar que describió, con su paciencia, con su serena acuciosidad, con su sosiego de espíritu, que extrajo historias y sentimientos a nuestro pescador, al que consideró su par, su amigo, su defendido, con el sabio trato y el acompañamiento en las faenas de trabajo y de ocio.

Leer al maestro Cervigón cuando nos dice: ‘…renegar de nosotros mismos es, prácticamente, renunciar a ser lo que realmente somos, a nuestra condición de pueblo con una personalidad y una identidad singulares que nos permite ser coherentes y, simultáneamente creativos, arraigados en una tradición que asegura la fidelidad a unos valores que hacen posible la cohesión y una estructuración equilibrada del tejido social lo cual, a su vez, facilita una convivencia fundamentada en patrones de conducta que todos aceptamos como válidos…’

Es encontrarnos con un margariteño más, es sentir en nuestros corazones el llamado oportuno a la vigilia de lo que corre peligro, de lo que se va perdiendo, sino hacemos ese frente al que siempre nos invitó Cervigón, y que fue punto de honor en la creación, de este espacio donde convive nuestra identidad como esencia de lo que somos como pueblo de mar, de velámenes, de salitre, de esperanzas ciertas en el horizonte donde prevalecen y despuntarán siempre los valores auténticos de la margariteñidad.

Expreso mi homenaje al maestro Cervigón haciendo un recorrido por su obra escrita:
Al navegar la “Venezuela Caribe”, conocer la “Venezuela y su mar” se sumergió en “La Venezuela submarina” y en seis volúmenes nos describió sus “Peces marinos” se paseó por las “Dependencia Federales” para describir una a una las “Islas de Venezuela”, hizo un alto para buscar la sal y se encontró con “Araya naturaleza y cultura” navegó con la rosa de los vientos y se fue a corretear con los “Peces del Archipiélago de Los Roques”, embarcado en su piragua llegó a “Cubagua 500 años después” allí pasó una gran temporada con la “Gente de Cubagua” y regalarnos “Las perlas en la historia de Venezuela” donde reside parte del principio de “LAS RAÍCES DE LA IDENTIDAD HISPANOAMERICANA” y la “INFLUENCIA DEL HUMANISMO CRISTIANO EN AMÉRICA” en ese constante navegar se encuentra con muestra “Paraguachoa”, para enamorase y disfrutar de los “Cantares margariteños” logra reparar su velero de sueños en “La carpintería de barcos en la  Isla de Margarita” y en el se lanza a recorrer “Las lagunas litorales de la Isla” descansa en su “Museo Marino” para disfrutar de su “México en la pantalla” y emprende su expedición y un hermoso recorrido por “Macanao”, compartió con Felito “Margarita 1896” y “Margarita 1946” y se fue con Chanito entre el “Pescar o migrar”. Migró al cielo, y allá está pesando y midiendo los peces celestes y entre sus prosas nos sigue enviando el mensaje de la preservación, de la puesta en valor de lo que somos y debemos conservar para siempre.

Gracias maestro, tenemos la responsabilidad y el deber de conservar tu legado y tu bandera de lucha y como reafirmaste en el prólogo de Margarita 1896, cuando citaste a Graciela Soriano:
“Memoria necesaria de un período ineludible, que mientras no se digiera estará siempre allí agazapado y dispuesto a emerger erráticamente para recordarnos sin que tal vez lo deseemos, cómo viven aun los muertos y cómo, cuando no se asimila la historia puede ser inseguro el destino de las sociedades». Muchas gracias.
(Verni Salazar, Museo Marino de Margarita Fernando Cervigón 19 de noviembre de 2017)».

Fuente: https://radio.otilca.org/huellas-y-presencias-insulares-palabras-para-celebrar-al-dr-fernando-cervigon/

Acuipesca Magazine/Adriana Schoen/ CNP 7991